Día contra la Utilización de Menores Soldado: el derecho a la educación en peligro

Día contra la Utilización de Menores Soldado: el derecho a la educación en peligro

  • Posted: Feb 22, 2018 -
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Con motivo del Día Internacional contra la utilización de menores soldado, que se celebraba el pasado 12 de febrero,  recordamos la importancia del ejercicio del derecho a la educación como factor de protección frente a los conflictos y cómo el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) contribuye a ello.

A menudo hay una estrecha relación entre el desplazamiento forzado y el reclutamiento forzado de menores. Los menores desplazados son un blanco fácil para ser reclutados ya que muchas veces carecen de protección y de educación, lo que les hace más fácilmente manipulables. Niñas y niños , algunos de ellos con menos de seis años que  son forzados a luchar y matar, o  se ven  envueltos en actividades de espionaje. Se les obliga a prestar, apoyo a grupos armados como informantes o mensajeros o participando en actividades ilícitas como la producción de drogas.

En ocasiones son también sexualmente especialmente las niñas. Muchas mueren, son gravemente heridos o acaban prisioneros. Son víctimas de constantes abusos que les transforma en personas violentas lo que hace que su reinserción en la sociedad sea un enorme desafío.

En el mundo, más de 230 millones de menores viven en zonas afectadas por conflictos armados. El Secretario General de Naciones Unidas, en su informe de 2016 sobre infancia, constata la existencia de niños y niñas soldado en 20 países, la mayor parte del continente africano y de la región asiática de Oriente Medio, donde se registra un número más elevado de conflictos armados. El informe destaca el incremento del número de casos de reclutamiento y utilización de menores en países como Somalia y la República Árabe de Siria (cuya cifra en 2016 se multiplicó por más de dos con respecto del año 2015), así como por el elevado número de casos en Sudán del Sur, país donde se registra una de las cifras más altas de niños reclutados para fines militares (1.100).

Un “niño o niña soldado” se define como toda persona menor de 18 años que forma parte de cualquier tipo de fuerza armada regular o irregular o grupo armado en cualquier capacidad, como por ejemplo, aunque no solamente, cocineros, porteadores, mensajeros, y cualquiera que acompaña a estos grupos que no sean miembros de la familia. Incluye niñas y niños reclutados para ¿ser explotados sexualmente  y/o contraer matrimonio obligatorio. La definición, por tanto, no solamente se refiere a un niño o niña que porta, o ha portado, armas (basado en los “Principios de Ciudad del Cabo”, 1997).

El uso de niños y niñas soldado es sin duda la forma más extrema de explotación infantil. Estos menores pasan por experiencias terribles que los dejan insensibilizados y traumatizados; muchos de ellos no pueden olvidar los abusos que padecieron. En el caso de las niñas soldado, a las frecuentes lesiones físicas se añaden abusos sexuales y matrimonios forzosos,  que provocan gravísimos traumas y, cuando sobreviven, el rechazo por parte de su comunidad. La Representante Especial de la Secretaría General de la ONU, en su informe anual de de 2017, puso de manifiesto que aproximadamente el 40% de los menores afectados por el reclutamiento y el uso para fines militares son niñas.

En situaciones de desplazamiento, la educación constituye un medio indispensable de protección y de proyección de futuro para estos niños y niñas.

El Servicio Jesuita a Refugiados trabaja acompañando, sirviendo y defendiendo los derechos de los niños y niñas refugiados y desplazados forzosos. Promueve programas de escolarización que protegen a estos menores de la violencia del entorno y les permiten contar con todo lo necesario para poder aprender, devolviéndoles la ilusión y la infancia perdida. El JRS ofrece colaboración con dos iniciativas concretas:

República Centroafricana

República Centroafricana se encuentra actualmente sumida en una crisis humanitaria, política y económica desde el año 2012. Esta situación ha conllevado desplazamientos masivos tanto fuera como dentro del país: hoy en día se cuentan 418.638 personas. El JRS  trabaja en el sur y centro del país, concretamente en Bangui y Bambari, atendiendo a menores para que recuperen una vida normal, para que vuelvan al lugar donde deberían estar: el colegio. Así, se realizan sesiones de sensibilización, de apoyo psicosocial y de formación general, incluyendo acciones para la paz y la reconciliación. En el caso de las niñas, se ofrece una atención especial para facilitar su reinserción tanto a nivel psicosocial como formativo.

Sudán del Sur

Después de la independencia de Sudán del Sur en 2011, más de 130.000 refugiados llegaron a Maban huyendo del Nilo Azul en Sudán. Poco se imaginaban que en diciembre de 2013 el país más joven del mundo se desintegraba en una guerra civil fratricida. En aquel momento los refugiados que habían llegado a Maban apenas hacía 2 años, se encontraron atrapados entre dos guerras. Mientras el gobierno de Kartum bombardeaba sus tierras en el Nilo Azul, el país que los acogía vivía episodios de un odio étnico sin precedentes. Los niños y niñas de esta zona viven con la continua amenaza de ser reclutados como menores soldado. Por eso  JRS trabaja en el Arrupe Learning Center, una escuela residencial de Formación de Maestros de manera que puedan mejorar su desempeño como educadores y contribuyen a prevenir la utilización de menores en el conflicto armado, ofreciéndoles por el contrario  una mayor calidad en la educación y un espacio de protección  en las escuelas del campo de refugiados.