Más allá de la letra impresa

Más allá de la letra impresa

  • Posted: Ene 22, 2016 -
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Desde tiempos remotos, el binomio salud/enfermedad se ha venido analizando desde perspectivas muy diversas y con resultados cuando menos interesantes. Actualmente, el enfoque de los determinantes de la salud ha servido para tomar en consideración aspectos vitales de primer orden, en otras palabras “la salud y sus circunstancias”, de las que hablan el doctor Juan Gervas y la doctora Mercedes Pérez Fernández, autores del libro titulado Sano y salvo en el que muestran y demuestran su experiencia clínica para tratar de la salud y de la enfermedad y huir de cuantas intervenciones sanitarias conlleven la pérdida de nuestro bienestar las cuales, lejos de mejorar nuestra salud, la veamos perjudicada.

En efecto, en el citado libro encontramos el apartado “La salud y sus circunstancias”, en el que afirman los autores que la salud depende de una serie de determinantes: “La salud depende de nuestra alimentación y de las condiciones de nuestra madre antes y durante el embarazo, y más allá. […] Fundamental en salud es la educación, la personal y la de nuestros padres (especialmente de la madre). Una de las medidas básicas para promover la salud es lograr que las niñas vayan a la escuela y que terminen al menos el periodo obligatorio de escolarización”

Los autores afirman con rotundidad que “Tener una madre que haya recibido educación formal es un tesoro para la salud” […] Tener acceso a educación, agua corriente depurada, trabajo y vivienda es tan importante para combatir las infecciones como las vacunas y los antibióticos”.

Me he permitido arrancar este post con citas que encontramos en las páginas de Sano y salvo porque me parece interesante constatar que, desde perspectivas diversas, llegamos a la mismas conclusiones acerca de la relación intrínseca existente entre educación y salud, relación que, en este caso, confirman dos eminentes representantes españoles del sector médico.

La salud y la educación tienen en común que ambas se desenvuelven y refuerzan a través de procesos de conducen a la transformación de las personas, procesos que se convierten en motores del desarrollo humano sostenible. Así se puso de manifiesto en el Foro Mundial sobre la Educación 2015, concretamente en la Declaración de Incheon. En efecto, al mirar hacia el horizonte 2030 y recogiendo la propuesta del cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible, se afronta el futuro conducido por la educación, observando con preocupación que, actualmente, gran parte de la población mundial que se encuentra sin escolarizar vive en zonas de conflicto y afectada por fenómenos perturbadores, entre otros, las pandemias que ponen en grave riesgo la educación y el desarrollo humano. En tales contextos, se subraya la necesidad de impartir la educación en “entornos de aprendizaje sanos”.

En cuanto a la salud, para alcanzarla también necesitamos poner en marcha un proceso en el que, en primer lugar, debemos analizar las causas y efectos de las desigualdades sociales que atenazan a importantes sectores de la sociedad, entre las que se cuentan las desigualdades en el ámbito de la educación. Obviamente, en ese proceso buscamos también las transformaciones necesarias para alcanzar el nivel más alto posible de salud, es decir, el reconocimiento del derecho a la salud.

Los procesos transformadores en el ámbito de la educación y de la salud que recoge la Agenda 2030 no deben quedarse en la letra impresa porque las verdaderas transformaciones no las encontramos solamente escritas sino en el espíritu y en la voluntad de las personas. Las verdaderas transformaciones van más allá de la letra impresa.

Mª Teresa de Febrer

Departamento de sensibilización de la ONG PROSALUS cuya misión es el respeto, protección y garantía del derecho humano a la alimentación, a la salud y al agua y saneamiento.