Reparar el ciclo: oportunidades educativas para personas en prisión

Reparar el ciclo: oportunidades educativas para personas en prisión

  • Posted: Ene 26, 2016 -
  • By: -
  • 0 Comments

Por Julie Edwars, Responsable de los Servicios Sociales Jesuitas en Australia desde 2001 con más de 35 años de experiencia involucrándose con marginados y con familias que están experimentando rupturas y traumas.

Para la mayor parte de nosotros, la educación es el pilar fundamental de la vida. Nos enseña, nos sustenta y nos inspira. La educación nos indica el camino a seguir en nuestra vida adulta y en nuestra carrera. Pero no todo el mundo tiene la suerte de recibir el tipo de educación que la mayoría de nosotros damos por sentada. Jesuit social Services trabaja con una gran cantidad de miembros marginados de nuestra sociedad, incluyendo a personas que están en prisión o que salen de prisión.

Los vínculos entre la educación y las situaciones desfavorables, no solo la prisión, están claros. En todos nuestros programas (en áreas como la justicia, el empleo y la formación y la salud mental), solo el 13% de los participantes han completado la escuela secundaria y muchos de ellos están expuestos a problemas como el abuso de sustancias y la violencia familiar.

La situación es similar en el sistema penitenciario en Victoria, Australia, donde se encuentra la sede central del Jesuit Social Services y donde solo el 6% de los presos y el 14% de las presas han acabado su educación secundaria o la enseñanza superior.  Sabemos que sin la base de la educación muchas personas vulnerables tendrán que enfrentarse a una estructura de desventajas que están interconectadas. Por ejemplo, la falta de educación hace que encontrar trabajo sea más difícil lo que puede llevar a la precariedad de la vivienda o al sin-techismo, problemas mentales o actividades delictivas.

La tasa de reincidencia en Victoria es del 40 por ciento, el nivel más elevado en los últimos 10 años. Esto quiere decir que casi la mitad de las personas que salen de prisión vuelven a ella, lo que supone un coste muy elevado para el presupuesto del Estado que dejará de invertir en servicios comunitarios que son vitales como la educación, la vivienda y la salud mental, los cuales ayudan a prevenir el crimen antes de que ocurra. Con el fin de acabar con este círculo vicioso de situaciones de desventaja, pobreza y falta de oportunidades, nos hemos asociado con el sistema penitenciario de Victoria y otras organizaciones de servicios comunitarios para crear trayectorias de apoyo hacia la educación, la comunidad y el empleo para las personas que se han enfrentado con el sistema judicial.

Trabajamos con hombres y mujeres que salen de prisión para apoyarles en su búsqueda de oportunidades de trabajo y con lo que necesitan para conseguir un nuevo puesto de trabajo y mantener el suyo. Con el apoyo financiero de las Hermanas de la Caridad en Australia, también proporcionamos tutorías individuales para las mujeres que salen de prisión con el fin de que se reintegren en su familia y la vida comunitaria.

Además, hemos ayudado a más de 400 personas que han recibido trabajos comunitarios en lugar de una condena a prisión a contribuir de manera positiva a la comunidad y a mejorar sus aptitudes para que tengan una mejor oportunidad para seguir formándose o trabajando.

Tenemos un enfoque práctico hacia el trabajo sobre el terreno con estrategias de evaluación flexible para adaptarse a los estilos de aprendizaje y las necesidades de los participantes. También contratamos instructores y voluntarios cualificados que son asignados cuidadosamente a cada programa. Estos programas ayudan a los participantes a obtener destrezas para el mundo real y títulos que les ayudarán a encontrar trabajo al igual que la valiosa experiencia de trabajar en grupo colaborando con otras personas y desarrollando una rutina sana.

Dos ejemplos de estos programas son:

«Corregir el Ciclo» es un programa para jóvenes de entre 18 y 25 años que han estado en contacto con el sistema judicial penal. Los participantes ayudan a arreglar y montar bicicletas que después serán donadas a miembros de la comunidad que tienen necesidad. Así mismo, desarrollan habilidades mecánicas, de solución de problemas, de planificación, de lectura y de cálculo. Otras unidades de competencia también son integradas en el programa para formalizar las aptitudes y el aprendizaje y crear vías para el empleo. El Proyecto del Tribunal de Drogas de Dandenong es un programa de trabajo comunitario para hombres adultos que tengan una orden de servicio a la comunidad. Los participantes trabajan en grupos para diseñar el jardín del Tribunal de Drogas y los alrededores y, como en Arregla el Ciclo, otras unidades de competencia son integradas en el programa. Al igual que la formación en jardinería y horticultura, los participantes desarrollan habilidades como el trabajo en equipo y la gestión de proyectos.

Para entender cómo estos programas cambian vidas literalmente, solo tenemos que fijarnos en el ejemplo de un joven que participó en Corregir el Ciclo que consiguió un empleo como mecánico en un gran concesionario y que completó su aprendizaje.  Él dijo “mi participación en el programa me dio disciplina, me enseñó mecánica y a arreglar cosas y la importancia de ser puntual.”

Estos son tan solo 2 ejemplos de los programas innovadores en los que trabajamos con los miembros más vulnerables de la comunidad, asegurándonos de que su camino al salir de prisión para reintegrarse en la comunidad es positivo.