Nada que celebrar: Día Mundial de las Personas Refugiadas

Nada que celebrar: Día Mundial de las Personas Refugiadas

  • Posted: Jun 20, 2016 -
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Hoy «se celebra» el Día Mundial del Refugiado. Las cifras nos dicen que la situación empeora día y a día y el número total de personas refugiadas y desplazadas llega ya a los 65,3 millones, osea una de cada 113 personas en 2015 según indica el informe sobre Tendencias Globales 2015 que hoy publica ACNUR, cifras que superan los desplazados de la Segunda Guerra Mundial. La educación significa protección y una educación de calidad promueve oportunidades para que las personas viviendo en situaciones de conflicto no vean que su vida se para. Por eso hoy queremos insistir en la educación es un derecho de todas las personas refugiadas, tengan la edad que tengan y sea cual sea su situación legal.

El primer paso para lograr la universalidad del derecho a la educación es tomar conciencia de la situación y después actuar. Edujesuit.org lanza la campaña «Derecho a la educación, derecho a la esperanza» con la que quiere contribuir a sensibilizar sobre nuestra responsabilidad a la hora de defender y exigir este derecho para todas las personas.

Eric Goeh-Akue es el Director Regional del SJR de África Occidental, y nos deja un mensaje de apoyo a la campaña:

 

«La educación es un derecho de todos los niños y niñas, como ya sabes bien, pero cuando un niño o niña pasa a ser refugiado o desplazado interno, pareciera que su vida se haya parado, pareciera que ha perdido el derecho para ser educado, pero eso no es cierto. Aún así, podemos garantizar el acceso al derecho a educación, y con nuestro programa de educación en emergencias lo hacemos. Así que, ayúdanos a seguir haciéndolo. Porque haciendo esto, contribuyes a su desarrollo, al desarrollo de su comunidad, y contribuyes a transformar el mundo para que sea un lugar más seguro para él o ella, para su comunidad y para todos nosotros. Gracias»

Hoy, 20 de junio, el JRS nos invita a abrir nuestras mentes y nuestros corazones a la hospitalidad que 65 millones de personas necesitan. Dejan sus hogares atrás para encontrar paz, una vida digna y mejores oportunidades y la educación les abre puertas para todo ello.