Una red para soñar juntos

Una red para soñar juntos

  • Posted: Mar 30, 2015 -
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Esta entrada ha sido escrita por Lucía Rodríguez, coordinadora del equipo de la Red GIAN por el Derecho a la Educación de Calidad.

“… Pero ha llegado el momento de que el mundo piense en grande. … En este siglo XXI debemos tomar la determinación de que nuestro sueño de una educación de calidad para todos se convierta en realidad. Llevemos igualdad, justicia y paz a todos. No son sólo los políticos y los líderes mundiales, todos necesitamos contribuir. Yo. Tú. Es nuestro deber. Así que tenemos que trabajar…y no esperar.”

Malala Yousafzai , Premio Nobel de la Paz 2014

A pesar de todos los esfuerzos realizados en los últimos años por parte de gobiernos, ONG, instituciones privadas y sociedad civil en general, las deficiencias en materia de educación saltan a la vista a poco que elevemos nuestra mirada por encima de los muros de los colegios y universidades que atendemos: de acuerdo con la UNESCO todavía hoy, 770 millones de seres humanos, la mayoría mujeres, permanecen privados de esa puerta de entrada básica al conocimiento que constituye la alfabetización lectoescritora; aún en nuestros días más de 250 millones de menores, en diferentes partes del mundo, no van a la escuela.

Si desplazamos el foco de la cobertura hacia la calidad, las deficiencias se revelan aún más escandalosas: baste con decir que un 25% de la población escolar en países pobres no es capaz de leer una oración completa o que todavía el 15% de los niños y niñas latinoamericanas abandonan tempranamente una educación primaria que no se adecúa a sus circunstancias.

Han pasado ya 25 años desde que, en Jomtiem, la UNESCO dio impulso a una iniciativa grandiosa, Educación para Todos, y marcó la ruta de un sueño impostergable que seguimos persiguiendo. Después vendrían otros grandes acuerdos internacionales que profundizarían en los compromisos adquiridos: el Marco de Acción de Dakar, en el año 2000, y los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Un cuarto de siglo después, ha cambiado la apariencia tecnológica de nuestro mundo pero se mantienen inmutables las condiciones de vida de buena parte de la humanidad. El DERECHO A UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD, ese derecho humano básico que debe permanecer toda la vida, condición esencial para ejercer cualquier otro derecho civil, social o colectivo, sigue siendo una entelequia para millones de personas. Sería absurdo no resaltar los avances que se han dado, pero debemos reconocer que estos son lentos y aún insuficientes.

En un mundo interdependiente hasta extremos inverosímiles, las posibilidades de transformación que se abren son insospechadas. Sin duda, la globalización ha traído consigo una serie de perjuicios, especialmente para los más débiles, aumentando sin descanso la brecha entre ricos y pobres, pero no es menos cierto que abre una serie de puertas que apenas hemos comenzado a explorar. Entre ellas, la posibilidad de CONECTARNOS, de trabajar en RED para generar transformaciones simultáneas y eficaces por todo el planeta.

La Congregación General 35 asume este reto formidable y nos invita a todos, religiosos y laicos, a unir nuestros esfuerzos al servicio de la incidencia política y ponerlos al servicio de la defensa y promoción de los derechos de aquellos que están en situación de mayor vulnerabilidad.

La Compañía de Jesús ha sido desde sus inicios una entidad educadora. Hoy atiende a cerca de 3 millones de personas en 70 países. Por más que nos parezcan grandes cifras, no dejan de ser una minoría en el basto panorama mundial. Nuestra fidelidad a la misión nos invita a ir más allá de nuestros centros y estudiantes, comprometiéndonos así con los millones de personas excluidas a quienes se les niega su derecho a una educación de calidad.
EDUJESUIT es una iniciativa que nace con humildad pero con ambición y que quiere contribuir a este propósito. Quiere llegar a ser un espacio de encuentro de personas y organizaciones comprometidas con el Derecho a una Educación de Calidad: un espacio donde compartir información, alentar la reflexión conjunta y generar acciones colectivas para transformar pequeñas realidades que, todas juntas, constituyan cambios significativos. Entre todos y todas, palito a palito, ladrillo a ladrillo, aspiramos a contribuir al más justo y necesario de los desafíos de nuestros tiempo: un mundo donde ningún ser humano, sea cual sea su edad o condición, se quede sin recibir una educación adecuada a sus necesidades y expectativas.