Un modelo pedagógico y una misión común: 5 claves para el trabajo en Red desde la visión de Fe y Alegría

Un modelo pedagógico y una misión común: 5 claves para el trabajo en Red desde la visión de Fe y Alegría

  • Posted: oct 24, 2017 -
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Carlos Fritzen SJ, Coordinador General de la Federación Fe y Alegría, junto con una delegación de miembros de otras Fe y Alegría nacionales participaron la pasada semana en el Primer Congreso Internacional de los Delegados de Educación de la Compañía de Jesús. Celebrado en Río de Janeiro, Brasil, el Congreso que duró cuatro días contó con sesiones en las que participaron jesuitas y personal relacionado con las instituciones educativas vinculadas a la Compañía. Los temas fueron muy variados; desde la ecología y el cuidado del medioambiente, la innovación y los retos educativos para el futuro de las instituciones así como el trabajo en red.

El día de clausura del Congreso, que comenzó con una homilía oficiada por el Padre General Arturo Sosa SJ y un inspirador discurso en la jornada de la mañana, retaba a los y las participantes a dialogar y explorar el trabajo en red como estrategia y oportunidad de colaboración para articular el futuro de la defensa de la educación y de las instituciones educativas.

En este sentido participó con un inspirador discurso el Coordinador General de Fe y Alegría, Carlos Fritzen, señalando algunos de los principales aprendizajes para el trabajo en red desde la experiencia de Fe y Alegría.

1. Una identidad fuerte y una misión compartida constituyen la primera clave del trabajo federativo junto a la necesidad de trabajar día a día, el sentimiento de pertenencia, para hacer realidad una red internacional (la Federación Internacional) desde unidades funcionales nacionales (las 21 Fe y Alegría nacionales). La identidad: (Imagen, símbolos, campañas, pensamiento común, los temas que abordamos…). Y misión: educación de calidad donde terminan el asfalto.

2. Tener una estructura clara y definida es la segunda de las claves, fundamentada en los principios de participación y autonomía funcional. El organigrama de la Federación es claro, cada Fe y Alegría Nacional es autónoma y todos se coordinan en una asamblea y un consejo de directores. El coordinador internacional se apoya en una junta directiva y todos los cargos federativos son por elección. Como movimiento Fe y Alegría desarrolla a todos sus niveles una cultura de la participación y de la democracia, y la autoridad da paso a la influencia, y es ejercida de forma dialogada, a través de asambleas y consensos.

3. Esta estructura no puede ser operativa si no se dan un liderazgo y un modelo de gestión diferentes. Ser una red implica ejercer un liderazgo con “poco poder” en el sentido tradicional. En Fe y Alegría ninguna de las personas que trabajan en las redes y acciones federativas tenemos poder para imponer nada a los equipos nacionales. Quieren desarrollar un poder incluyente con un tipo de liderazgo que coordina e invita al consenso, trabaja sobre la motivación, la inspiración, la construcción de visión estratégica colectiva de la misión, la creación de sentido de cuerpo y el sentimiento de pertenencia. Un liderazgo ejercido por jesuitas y no jesuitas.

4. Construcción de planes de acción federativos con la participación de todas las FyA nacionales aportando cada una desde sus capacidades. Desarrollar un plan común obliga a destinar recursos y a que las Fe y Alegría nacionales actúen con generosidad poniendo capacidades y recursos a disposición entendiendo que esto no solo beneficia a la Federación sino que fortaleciendo lo común se fortalecen los nudos y por tanto toda la red.

“No solo hacemos cosas juntos y compartimos recursos: el diálogo horizontal y fraternal para el desarrollo de instrumentos, prácticas y estructuras hace posible la construcción colectiva del conocimiento. Esto siempre será un proceso inacabado.”

5. Fe y Alegría como modelo descentrado. La propia historia del Movimento – nacidos en la periferia, en alianza con los estados, integrando obras de múltiples congregaciones y colectivos – les ha llevado a la necesidad de cambiar el enfoque de nuestra acción descentrándola de la Compañía de Jesús y de ellos mismos para centrarla en el proyecto en el que somos colaboradores con muchos otros, donde tenemos nuestro aporte específico, pero no necesariamente somos los únicos ni el centro.

La colaboración a nivel global con otros actores implicados en la defensa de la educación más allá del mundo de la Compañía de Jesús también fue destacada por Fritzen, quien aseveraba que “Para nosotros, formar parte de la Campaña Mundial por la Educación que reúne a organizaciones internacionales y nacionales de muy diferente signo, movimientos sindicales, etc,  es un espacio prioritario de participación en el que trabajar por la justicia educativa para hacer realidad el aprendizaje a lo largo de toda la vida y el derecho a una educación equitativa, inclusiva y de calidad para todas las personas lo que implica construir otro modelo educativo y otro modelo de desarrollo económico y social sostenible.  Trabajar por la justicia educativa forma parte de nuestra Misión como Movimiento de educación y como obra jesuita.”