Necesitamos soluciones a largo plazo para la brecha educativa de las personas refugiadas en exilio prolongado

Necesitamos soluciones a largo plazo para la brecha educativa de las personas refugiadas en exilio prolongado

  • Posted: abr 06, 2017 -
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El mundo se enfrenta a la realidad de que invertir en soluciones a largo plazo resulta negativo para los refugiados que sobreviven durante años (incluso décadas) en campos o en asentamientos informales.

ACNUR, la agencia para los refugiados de la ONU, calcula que a finales de 2015 alrededor de 6,7 millones de refugiados (un 41 por ciento de todos los que se encuentran bajo el mandato de esta agencia) se encontrarán en una situación prolongada de exilio, habiendo vivido así cinco años o más en esta situación.

En los campos y pueblos que muestran características de asentamientos a corto plazo nacen niños, y las familias encuentran maneras de sobrevivir. Además, las comunidades que acogen a refugiados tienen dificultades para encontrar cómo vivir, trabajar e ir al colegio con los refugiados.

La educación tiene una importancia vital para aquellos desplazados, ya que estos no sólo tienen que reconstruir sus vidas, sino que también tienen que reconstruir sus comunidades.

El mes pasado, visité tres de los 12 campos de refugiados del este del Chad que acogen a más de 300 000 refugiados de la región de Dafur (Sudán) que huyeron durante el genocidio que empezó en 2014. En aquel momento, toda la población mundial (hasta activistas y famosos estadounidenses) se movilizó para denunciar esta violencia. Hoy por hoy, apenas se oye hablar de la inestabilidad actual de Dafur y menos todavía de los miles de refugiados que huyeron para salvar su vida.

Hay zonas del mundo en las que los refugiados se encuentran en un limbo: no tienen esperanza alguna de volver a casa, y sólo algunos, alrededor de un 1 por ciento, pueden soñar con el reasentamiento en un tercer país. Por ello, en muchas ocasiones, la integración en el país de acogida se convierte en su única esperanza.

El Servicio Jesuita a Refugiados dirige todos los programas educativos en el este del Chad, desde la educación preescolar hasta la superior. Los refugiados y las organizaciones asociadas me hablaban una y otra vez sobre el grave efecto de los recortes de presupuesto del sistema. De este modo, no se pueden rehabilitar las escuelas derruidas (que sólo se prevé que sirvan para un corto periodo de tiempo), los estudiantes tienen que ir a clase por turnos, y los salarios e incentivos de los profesores son bajos.

En el campo de refugiados de Iridimi, conocí a Ibtissam, una profesora de preescolar que recibió formación del JRS el año pasado, pero que, debido a la falta de financiación, no pudo recibirla este año. Se encarga de un grupo de niños de entre 3 y 6 años de edad y se las arregla como puede.

Hacia el sur, en el campo de Goz Amir, conocí a otro grupo de profesores de preescolar muy motivados por la oportunidad de dar a sus estudiantes una educación temprana. Hablaban sobre los niños sintiéndose protegidos, cuidados y en paz. Los padres podían ir a trabajar mientras los niños estaban en el colegio; los beneficios de la educación en estas comunidades de refugiados son evidentes.

Aun así, al igual que muchos países de acogida, el Chad se enfrenta a diversos retos, que incluyen una importante entrada de refugiados que huyen de la revolución Boko Haram de la región del Lago Chad, en la zona oeste del país.

El Chad lucha por asegurar el acceso a la educación para sus propios ciudadanos. De acuerdo con el Informe de Seguimiento Global de Educación de la UNESCO, la tasa de terminación de la educación primaria en el Chad es del 28 por ciento, y alrededor del 90 por ciento de los estudiantes de estos centros en el Chad tienen que compartir los libros de texto con, por lo menos, dos estudiantes.

Los donantes y las organizaciones humanitarias necesitan colaborar más entre sí para desarrollar y crear programas centrados en la integración, de los que se beneficien tanto los refugiados como la población del país de acogida. Al igual que en todas las crisis prolongadas en las que una población desplazada ha convivido o vivido cerca de una población de acogida durante muchos años, la integración y la colaboración entre los sectores humanitarios y de desarrollo es clave.

Para aquellos que llevamos trabajando varios años con refugiados desplazados, Education Cannot Wait, una nueva fundación del año pasado para la educación en situaciones de crisis, se está centrando en estas crisis olvidadas que tanta atención necesitan. El objetivo de Education Cannot Wait consiste en reconocer la educación como una prioridad para la respuesta humanitaria para crisis duraderas y en la adecuada financiación de las necesidades educativas de millones de niños y jóvenes.

Actualmente Education Cannot Wait está subordinada a UNICEF y ha recogido 113,4 millones de dólares de un diverso grupo de donantes. La fundación eligió el Chad como uno de los tres países que recibirían una inversión de 10 millones de dólares en el plazo dos años. Los programas financiados por Education Cannot Wait en el Chad se están desarrollando conjuntamente con grupos humanitarios y de desarrollo con el fin de beneficiar tanto a los refugiados como a la población de acogida.

Los programas combinarán componentes de la estrategia de respuesta para situaciones de crisis desarrollada por el grupo humanitario Education Cluster (un foro de ONG, agencias de la ONU, académicos y personas que trabajan para la educación de los desplazados coordinado por UNICEF) y el plan de 10 años del Chad para el desarrollo de la educación y la alfabetización.

Al usar un enfoque humanitario y de desarrollo, los programas en desarrollo no sólo se centrarán en mejorar las infraestructuras y las necesidades básicas de las escuelas (como materiales de clase o la comida en el colegio), sino también en programas de educación no formal y en actividades que generen ingresos.

Durante la cumbre sobre los refugiados de líderes, celebrada el año pasado y organizada por el gobierno de Obama, el gobierno del Chad se comprometió a seguir un enfoque integrador. Ello conllevaba asumir la responsabilidad de la educación secundaria para alrededor de 75 000 refugiados, así como mejorar el acceso a la misma, en el plazo de cinco años.

El gobierno del Chad también se comprometió a certificar profesores cualificados para los refugiados y a permitirles enseñar en los campos y en las escuelas primarias y secundarias. Como parte de ello, el JRS introdujo un programa becado para que refugiados participasen en una formación de profesorado local y fuesen autorizados para enseñar en las escuelas secundarias y en los campos de refugiados del Chad.

No existe una única solución para las situaciones prolongadas de crisis como la del Chad, pero los esfuerzos para conseguir la colaboración entre los sectores y las oportunidades para la integración de los refugiados en las comunidades de acogida pueden ayudar a aumentar el acceso a una educación de calidad para los refugiados en largos periodos de exilio.