La AOD para la educación se está estancando y no va a los países más necesitados

La AOD para la educación se está estancando y no va a los países más necesitados

  • Posted: jul 21, 2017 -
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El nuevo documento de política del Informe Global Education Monitoring (GEM) de la UNESCO comienza por señalar que el gasto nacional en los países de renta baja y media baja no puede cubrir los costes para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4, por lo que la ayuda exterior debería compensar el déficit. Pero la ayuda a la educación está estancada desde 2010, y la que se otorga no va a los países que más la necesitan, empeorándose así las perspectivas de conseguir los objetivos de la educación global. 

La prioridad de la ayuda a la educación ha disminuido por sexto año consecutivo

El total global de la ayuda oficial al desarrollo (AOD) aumentó en 2015 un 5% en términos reales (aumento acumulativo del 24% entre 2010 y 2015). El incremento puede explicarse parcialmente por la crisis de migración y refugiados en Europa. Sin embargo, incluso cuando la AOD global aumenta, la ayuda a la educación se estanca. En 2015, se situó en un 4% menos que en 2010, lo que significa una cantidad significativamente menor de la necesaria para lograr el ODS 4. Según el Informe, son pocos los indicios que puedan sugerir que el estancamiento de la ayuda a la educación esté ligado a las crisis de la inmigración y refugiados en Europa; simplemente sucede que los donantes cambian sus prioridades en detrimento de la educación. Por ejemplo, el sector del transporte, que hace poco tan solo recibía dos tercios de lo que se aportaba a educación, ahora recibe lo mismo o más.

La ayuda a la educación básica debe asignarse mejor

Aunque la ayuda general para la educación básica aumentó un 8% en un año, todavía es un 6% inferior que en 2010. Los donantes bilaterales (sean o no miembros del CAD) juegan todavía un papel destacado (62% del total), pero los multilaterales son cada vez más importantes.

El Informe señala que hay diferentes maneras para supervisar la parte de la ayuda total a la educación proporcionada a los países de renta baja, que es un indicador temático para el ODS 4.5.. Un enfoque sería centrarse en los países de ingresos más bajos clasificados por el Banco Mundial, la mayoría de ellos en África Subsahariana. Con esta medida, los países de bajos ingresos recibieron en 2015 el 19% de la ayuda total a la educación y el 23% de la ayuda a la educación básica. Ambas partes se mantuvieron constantes durante 10 años, pero cayeron bruscamente en 2015 con una disminución del 13% en la ayuda global a la educación y un 16% de la ayuda a la educación básica en los países de bajos ingresos. Otro enfoque sería examinar los países clasificados por Naciones Unidas como menos desarrollados, donde entrarían 48 países en frente de 32 clasificados por el Banco Mundial. Por último, otro enfoque sería examinar la distribución de la ayuda a la educación básica por región. El informe, concluye que la ayuda a la educación básica debería estar alineada con el coste que supondría educar a todos los niños/as no escolarizados.

De esta manera, por ejemplo, el coste de escolarizar al 49% de niños/as no escolarizados en Burkina Faso sería cerca de 182 millones $, pero este país recibió sólo 17 millones en 2012. Por contraste, el coste de escolarizar al 2% de niños/as no escolarizados en Zimbabwe sería de 11 millones $ pero el país recibió 31 millones en 2012. Esto significa que los donantes deben racionalizar las asignaciones en base al nivel de necesidad de los países.  

En esta línea, la Alianza Mundial para la Educación (GPE, según sus siglas en inglés) con un 77% de sus desembolsos destinados a África Subsahariana y casi un 60% a países afectados por fragilidad o conflictos, llega a los países que más lo necesitan. Su modelo de asignación se basa en dos elementos: las necesidades del sector educativo del país socio y el nivel de renta del país en cuestión.

La ayuda a la educación secundaria cayó casi una décima parte en 2015

En 2015, la ayuda total a la educación secundaria disminuyó un 9%, descendiendo a niveles similares a los de 2009-2010. De conformidad con los  datos de 2015, tres de los países del G7  no estaban entr los 10 primeros donantes a la educación secundaria: Canadá estaba en el número 11, Estados Unidos en el 15 e Italia en el 18. La ayuda bilateral de los donantes del CAD para la educación secundaria fue 14% menor en 2015 que en 2009. Sin embargo, la ayuda de los donantes multilaterales a la educación secundaria ha aumentado un 25% desde 2009, a pesar de una disminución del 10% entre 2014 y 2015. Como resultado, los donantes multilaterales representaron el 38% del total de la ayuda a la educación básica en 2015, comparado con el 32% en 2009.

La ayuda humanitaria a la educación aumentó en más de la mitad en 2016, pero sigue siendo totalmente insuficiente.

En los últimos cinco años, las solicitudes de financiación para la educación en casos de emergencia han aumentado en un 21%. Desde 2013, la financiación en este sector se ha recuperado, en 2016 aumentó en un 55% alcanzado un máximo histórico de $303 millones. Sin embargo, estas cantidades no son suficientes. La educación en emergencias recibió el 2,7% del total de la ayuda humanitaria, muy por debajo del objetivo del 4%. En 2016, el sector recibió el 48% de lo que había solicitado en términos de ayuda humanitaria, en comparación con un promedio de 57% en todos los sectores.

El panorama de la ayuda a la educación está cambiando

Los niveles actuales de ayuda a la educación están muy por debajo de las cantidades necesarias para alcanzar el ODS 4. Pero los programas existentes y algunos esquemas de financiación emergentes pueden ayudar a restablecer el equilibrio:

  1. La actual campaña de reaprovisionamiento de la Alianza Mundial para la Educación (GPE) busca recaudar $3,1 mil millones para el período 2018-2020, con el objetivo de financiar $2 mil millones anualmente para 2020, cuatro veces más que el nivel de financiación actual.
  2. El Instrumento Internacional de Financiación para la Educación (IFFEd), propuesto por la Comisión Internacional sobre la Financiación de las Oportunidades Educativas en el Mundo, podría potenciar alrededor de $10.000 millones en financiación adicional por año para 2020, destinado a que los bancos de desarrollo amplíen sus proyectos de educación y se dirijan a los países de ingresos medios bajos.

 

  1. El fondo Education Cannot Wait (la Educación no puede Esperar) establecido en 2016 tiene como objetivo recaudar $3,850 millones de aquí a 2020, lo que transformaría la provisión de la educación en las emergencias.

 

Los donantes deberían trabajar coordinadamente para que las tres iniciativas eviten gastos de administración innecesarios y duplicación de esfuerzos. Sin embargo, las nuevas facilidades de financiación no son suficientes: los donantes deben esforzarse en dar la vuelta y hacer frente a aumentar sustancialmente los ingresos de la financiación internacional a educación. Además, deberá aumentar sus compromisos (al menos el 0,7% del PIB para ayuda y el 10% de esta cantidad para educación) y asegurar que la ayuda a la educación vaya donde sea más necesaria.