Editorial

Necesitamos soluciones a largo plazo para la brecha educativa de las personas refugiadas en exilio prolongado

Necesitamos soluciones a largo plazo para la brecha educativa de las personas refugiadas en exilio prolongado

  • Posted: abr 06, 2017 -
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El mundo se enfrenta a la realidad de que invertir en soluciones a largo plazo resulta negativo para los refugiados que sobreviven durante años (incluso décadas) en campos o en asentamientos informales.

ACNUR, la agencia para los refugiados de la ONU, calcula que a finales de 2015 alrededor de 6,7 millones de refugiados (un 41 por ciento de todos los que se encuentran bajo el mandato de esta agencia) se encontrarán en una situación prolongada de exilio, habiendo vivido así cinco años o más en esta situación.

En los campos y pueblos que muestran características de asentamientos a corto plazo nacen niños, y las familias encuentran maneras de sobrevivir. Además, las comunidades que acogen a refugiados tienen dificultades para encontrar cómo vivir, trabajar e ir al colegio con los refugiados.

La educación tiene una importancia vital para aquellos desplazados, ya que estos no sólo tienen que reconstruir sus vidas, sino que también tienen que reconstruir sus comunidades.

El mes pasado, visité tres de los 12 campos de refugiados del este del Chad que acogen a más de 300 000 refugiados de la región de Dafur (Sudán) que huyeron durante el genocidio que empezó en 2014. En aquel momento, toda la población mundial (hasta activistas y famosos estadounidenses) se movilizó para denunciar esta violencia. Hoy por hoy, apenas se oye hablar de la inestabilidad actual de Dafur y menos todavía de los miles de refugiados que huyeron para salvar su vida.

Hay zonas del mundo en las que los refugiados se encuentran en un limbo: no tienen esperanza alguna de volver a casa, y sólo algunos, alrededor de un 1 por ciento, pueden soñar con el reasentamiento en un tercer país. Por ello, en muchas ocasiones, la integración en el país de acogida se convierte en su única esperanza.

El Servicio Jesuita a Refugiados dirige todos los programas educativos en el este del Chad, desde la educación preescolar hasta la superior. Los refugiados y las organizaciones asociadas me hablaban una y otra vez sobre el grave efecto de los recortes de presupuesto del sistema. De este modo, no se pueden rehabilitar las escuelas derruidas (que sólo se prevé que sirvan para un corto periodo de tiempo), los estudiantes tienen que ir a clase por turnos, y los salarios e incentivos de los profesores son bajos.

En el campo de refugiados de Iridimi, conocí a Ibtissam, una profesora de preescolar que recibió formación del JRS el año pasado, pero que, debido a la falta de financiación, no pudo recibirla este año. Se encarga de un grupo de niños de entre 3 y 6 años de edad y se las arregla como puede.

Hacia el sur, en el campo de Goz Amir, conocí a otro grupo de profesores de preescolar muy motivados por la oportunidad de dar a sus estudiantes una educación temprana. Hablaban sobre los niños sintiéndose protegidos, cuidados y en paz. Los padres podían ir a trabajar mientras los niños estaban en el colegio; los beneficios de la educación en estas comunidades de refugiados son evidentes.

Aun así, al igual que muchos países de acogida, el Chad se enfrenta a diversos retos, que incluyen una importante entrada de refugiados que huyen de la revolución Boko Haram de la región del Lago Chad, en la zona oeste del país.

El Chad lucha por asegurar el acceso a la educación para sus propios ciudadanos. De acuerdo con el Informe de Seguimiento Global de Educación de la UNESCO, la tasa de terminación de la educación primaria en el Chad es del 28 por ciento, y alrededor del 90 por ciento de los estudiantes de estos centros en el Chad tienen que compartir los libros de texto con, por lo menos, dos estudiantes.

Los donantes y las organizaciones humanitarias necesitan colaborar más entre sí para desarrollar y crear programas centrados en la integración, de los que se beneficien tanto los refugiados como la población del país de acogida. Al igual que en todas las crisis prolongadas en las que una población desplazada ha convivido o vivido cerca de una población de acogida durante muchos años, la integración y la colaboración entre los sectores humanitarios y de desarrollo es clave.

Para aquellos que llevamos trabajando varios años con refugiados desplazados, Education Cannot Wait, una nueva fundación del año pasado para la educación en situaciones de crisis, se está centrando en estas crisis olvidadas que tanta atención necesitan. El objetivo de Education Cannot Wait consiste en reconocer la educación como una prioridad para la respuesta humanitaria para crisis duraderas y en la adecuada financiación de las necesidades educativas de millones de niños y jóvenes.

Actualmente Education Cannot Wait está subordinada a UNICEF y ha recogido 113,4 millones de dólares de un diverso grupo de donantes. La fundación eligió el Chad como uno de los tres países que recibirían una inversión de 10 millones de dólares en el plazo dos años. Los programas financiados por Education Cannot Wait en el Chad se están desarrollando conjuntamente con grupos humanitarios y de desarrollo con el fin de beneficiar tanto a los refugiados como a la población de acogida.

Los programas combinarán componentes de la estrategia de respuesta para situaciones de crisis desarrollada por el grupo humanitario Education Cluster (un foro de ONG, agencias de la ONU, académicos y personas que trabajan para la educación de los desplazados coordinado por UNICEF) y el plan de 10 años del Chad para el desarrollo de la educación y la alfabetización.

Al usar un enfoque humanitario y de desarrollo, los programas en desarrollo no sólo se centrarán en mejorar las infraestructuras y las necesidades básicas de las escuelas (como materiales de clase o la comida en el colegio), sino también en programas de educación no formal y en actividades que generen ingresos.

Durante la cumbre sobre los refugiados de líderes, celebrada el año pasado y organizada por el gobierno de Obama, el gobierno del Chad se comprometió a seguir un enfoque integrador. Ello conllevaba asumir la responsabilidad de la educación secundaria para alrededor de 75 000 refugiados, así como mejorar el acceso a la misma, en el plazo de cinco años.

El gobierno del Chad también se comprometió a certificar profesores cualificados para los refugiados y a permitirles enseñar en los campos y en las escuelas primarias y secundarias. Como parte de ello, el JRS introdujo un programa becado para que refugiados participasen en una formación de profesorado local y fuesen autorizados para enseñar en las escuelas secundarias y en los campos de refugiados del Chad.

No existe una única solución para las situaciones prolongadas de crisis como la del Chad, pero los esfuerzos para conseguir la colaboración entre los sectores y las oportunidades para la integración de los refugiados en las comunidades de acogida pueden ayudar a aumentar el acceso a una educación de calidad para los refugiados en largos periodos de exilio.

Cooperar por el derecho a la educación, una medida de primera necesidad

Cooperar por el derecho a la educación, una medida de primera necesidad

  • Posted: mar 03, 2017 -
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Decía H.G. Wells que “la historia de la humanidad es una gran carrera entre la educación y la catástrofe” y -casi un siglo después- aún no sabemos quién está ganando. Las brechas de desigualdad social, las crisis humanitarias que están afectando a los más de 65 millones de personas refugiadas, la degradación medioambiental o los 800 millones de personas que aún viven en condiciones de extrema pobreza nos dibujan un contexto muy preocupante. Ahora bien, la carrera sigue en marcha y la apuesta por la educación sigue siendo decisiva para vivir en un mundo más justo y equitativo.
El derecho a la educación es, para el GIAN por el Derecho a la Educación y para la comunidad internacional, el factor clave que puede revertir la situación actual de crisis eco-social. La falta de educación o su satisfacción precaria, no sólo nos plantea retos en términos de acceso a las necesidades sociales básicas, sino que condiciona el desarrollo de capacidades, de modelos y propuestas alternativas, de consecución de otras necesidades o de la autorrealización personal y profesional.

Tal y como plantea Manfred Max Neef “concebir las necesidades tan sólo como carencia implica restringir su espectro a lo puramente fisiológico, que es precisamente el ámbito en que una necesidad asume con mayor fuerza y claridad la sensación de “falta de algo”. Sin embargo, en la medida en que las necesidades comprometen, motivan y movilizan a las personas, son también potencialidad y, más aún, pueden llegar a ser recursos.

Es decir, no sólo faltan cosas, también seguramente sobran algunas y necesitamos otras distintas, pero sin duda debemos potenciar la capacidad de generar nuevos sujetos y nuevas formas de organizarnos que garanticen sociedades más igualitarias, inclusivas y respetuosas con la naturaleza. Difícilmente podremos lograr esto sin las potencialidades de la educación, entendiendo el derecho a la educación no sólo como el acceso a la escuela primaria sino como “una educación inclusiva, equitativa y de calidad que promueva oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todas las personas”, tal y como recoge el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 de la nueva agenda internacional de desarrollo.

Por lo tanto el reto educativo debe ser una prioridad en cualquier política, especialmente para aquellas como la nueva agenda 2030, que han identificado los principales retos que debemos abordar a la hora de transformar nuestro mundo. La capacidad que tiene el derecho a la educación para habilitar la consecución de otros derechos, así como su función catalizadora a la hora de activar otros procesos sociales deberían colocarla en el centro de nuestra acción.

La educación nos ayuda a alcanzar mejores niveles de bienestar social, reduce las desigualdades económicas y sociales, favorece la movilidad de personas de manera autónoma, permite mejorar nuestro acceso y nuestras condiciones en el ámbito laboral, amplía las oportunidades de futuro de jóvenes, nos ayuda a combatir enfermedades infecciosas y hábitos de higiene no saludables, mejora nuestra alimentación, contribuye a eliminar conductas discriminatorias o intolerantes, favorece la planificación familiar y la defensa de los derechos sexuales y reproductivos, beneficia la participación política o nos ayuda a construir sociedades más democráticas y pacíficas. Sus beneficios son de sobra ya conocidos por la comunidad internacional.

No obstante, si analizamos los resultados del informe ‘La Ayuda en Educación a Examen, 2017‘ que han desarrollado tres organizaciones jesuitas: Entreculturas, junto con Alboan y la Fundación ETEA, nos encontramos que la tendencia internacional desde 2007 es una pérdida de relevancia del sector educativo y especialmente de la inversión en educación básica. El informe señala que hay un deterioro de la perspectiva de derechos que atiende fundamentalmente problemáticas de primer orden que van al origen y las causas de muchas cuestiones y estamos retrocediendo hacia iniciativas y propuestas que ligan los fondos de ayuda al desarrollo a intereses geopolíticos, económicos o de actualidad mediática.

Tal y como señalan en el informe hay que recuperar nuestra inversión en cooperación, pero más aún hay que reforzar una apuesta que señale prioridades, que aproveche la experiencia de trabajo acumulada y que converja con la nueva agenda 2030. Para ello, la educación debe jugar un papel esencial tanto como motor de cambio, así como instrumento acelerador de las estrategias que nos marquemos y como herramienta para construir una ciudadanía más consciente de sus derechos, crítica con las situaciones de desigualdad e injusticia e implicada y motivada por una acción más solidaria.

Si hacemos esta apuesta y confiamos en la afirmación de H. G. Wells, aún estamos a tiempo de frenar la catástrofe.

Este post fue publicado originalmente aquí.

Ondas de los Derechos Humanos se propagan por Venezuela

Ondas de los Derechos Humanos se propagan por Venezuela

  • Posted: ene 12, 2017 -
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¡Buenos días! ¡Damos la bienvenida a Radio Fe y Alegría Venezuela! Escuchas la señal nacional de noticias, les contamos que 13 jóvenes campesinos han desaparecido en Barlovento (Estado Miranda) y fueron encontrados muertos durante un operativo militar. Los muchachos no tenían antecedentes penales y sus familiares han dicho que se los llevaron sin orden judicial. Esta Red de Radios informó a primera hora sobre este hecho que genera un debate sobre la seguridad ciudadana, el rol militar y los derechos humanos.

Con 40 años de experiencia educativa en el país la Red de radio se la juega por educar sobre los derechos Humanos durante el tratamiento periodístico del caso de Barlovento.

Patricia es una activista social, y durante el programa envió un mensaje de texto para decir: “Fe y Alegría es una radio defensora de los derechos humanos con compromiso social, que se dedica a formar a la ciudadanía. Hoy me enteré de cómo elaborar una denuncia, conocí más sobre leyes y ahora sé redactar un amparo y exigir nuestros derechos”.

Antonia Cáceres, de 31 años, vive en Catia, al oeste de Caracas. Escucha la Red todos los días y dijo: “Lo que más me gusta de la Red de Radios es que alternan la actualidad política, hablan sin miedo de las violaciones ocurrida en Barlovento. Conocí la diferencia entre delito y violación de un derecho humano”.

Jairo Gil llama por teléfono y en directo indica: la red informa bien, pero me pregunto si la radio defiende los derechos humanos de los delincuentes. “¿Por qué critican a los militares que arrestaron a los ladrones de coches y a los  extorsionadores de Barlovento? ¿Ustedes por qué defienden a esos muchachos y no hablan de las víctimas de los ladrones?”

El periodista le responde en directo: “En Venezuela las leyes garantizan el derecho a la vida, no hay pena de muerte, y los sospechosos de cometer delitos tienen derecho a un juicio, el caso de Barlovento debe ser investigado y las autoridades confirmaron que los jóvenes no tenían antecedentes penales por lo que arrestaron a varios militares”.

Hoy la Red Fe y Alegría cuenta con 26 emisoras de radio en Venezuela que dedican en su programación a tratar pedagógicamente problemas de salud, planificación familiar, ecología, educación, mundo indígena, adolescencia, derechos humanos, género, nutrición, democracia y economías solidarias. Este conjunto de emisoras mediante la alianza con las ONGS especializadas en derechos Humanos Red de Apoyo por la Justicia y la Paz y PROVEA, han dado seguimiento al caso y aprovechan la oportunidad para generar formación ciudadana.

En muchos de sus documentos internos y en el manual de política de esta Red, se indica que los periodistas de la Red durante el programa deben verse como educadores de ciudadanía en proceso de aprendizaje: “No se trata de dar una clase.” “El comunicador aprende a escuchar y el oyente a hablar.” Todos aprendemos.

Gerardo Lombardi, director nacional de IRFA frente a lo ocurrido en Barlovento y a numerosos casos de uso extremo de la fuerza por parte de las autoridades policiales y militares, reflexiona: “Actuamos desde la observación, la investigación, la indignación y desde una acción ética para dar cobertura a estos hechos. Trabajamos en nuestras radios democratizando la palabra con todas las voces, tratando de ser la “tercera opción informativa del país” para sacarnos de encima la polarización absurda y grosera que vive Venezuela y así aportar en la construcción de una sociedad más justa, fraterna y democrática, inclusiva e incluyente desde la educación radiofónica”

 

Educación de Calidad para Transformación y Liderazgo Creativo

Educación de Calidad para Transformación y Liderazgo Creativo

  • Posted: jul 12, 2016 -
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La educación de calidad produce una transformación del cuerpo, mente, corazón y espíritu. Dado que una política es una decisión del presente para una acción futura, una Política de Educación adecuada puede convertirse en un agente de cambio crítico y eficaz para la transformación del país y de su gente.

Previendo un futuro que queremos construir juntos, estamos trabajando para el amanecer del día que pronto llegará cuando la grandeza de la India serán juzgada, no por su fuerza primordial militar o económica, ni por el esplendor de sus capitales y edificios públicos; ni por la opulencia y la riqueza de la minoría de la población; sino por el bienestar de toda su gente; específicamente por la disponibilidad actual de tres garantías fundamentales de igualdad, justicia y libertad para todos, lo que resulta en la unidad nacional; por la provisión y la realización de niveles adecuados de educación, salud, vivienda y nutrición que todos tengan acceso y hacer uso de; por las oportunidades que las personas de diferentes niveles de habilidades tienen que ganar una recompensa justa por sus trabajos; por la capacidad de sus mujeres a participar en aquellas decisiones que afectan sus vidas; por las disposiciones hechas para la creación de una sociedad inclusiva de la India, formada como una comunidad de diversas culturas y una nueva sociedad donde cada persona es aceptada, respetada, amada y apreciada, independientemente de las diferencias de religión, casta, sexo, idioma, color, ideología o etnia.

Las iniciativas personales, locales y regionales construyen unidas sinergias para el movimiento nacional para que una nación regenerada crea un nuevo pueblo y una civilización de amor y de paz, el Dharma Bharat.

La visión única de la India es que el conocimiento libera. En el mundo de hoy de conocimiento intensivo y basado en la tecnología, la posesión de las habilidades se ha convertido en un componente no negociable para todo el mundo para permitir a la persona hacer frente a las exigencias de la vida actual y las exigencias mayores del mañana. No es suficiente centrarse únicamente en el desarrollo económico o en la construcción de ciudades inteligentes; sino en construir personas inteligentes que tomen responsabilidades dentro y fuera. ¿Cuántos lakhs de “Kalpana Chawlas” están escondidas en nuestras escuelas? Tienen que ser identificadas y concedidas oportunidades para su pleno desarrollo. El objetivo soñado es: hacer que cada indio sea un ganador en la escuela y en la vida.

¿Un sueño piadoso? No. Hoy en día, con la pedagogía respaldada por la tecnología, esto es efectivamente posible.

Nuestro sistema de la educación actual no produce la competencia, a excepción de algunos pocos y algunas instituciones. La mayoría proviene de un sistema educativo incompetente. Debido a las restricciones culturales somos también alérgicos a las críticas constructivas. Debemos apuntar no solo para la educación para todos, sino para la educación de calidad para todos.

Para ello nuestras instituciones educativas necesitan ser liberadas de las reglas y reglamentos burocráticos, y hacer un cambio radical de la meta educativa desde aprender y memorizar el contenido a convertirse en competente para enfrentar las realidades de la vida y condiciones a través del desarrollo de habilidades de aprendizaje de orden superior. Tenemos que desarrollar un currículo de habilidades para la vida y habilidades sociales (inteligencia emocional) para todas las etapas escolares, que incluyen tanto las habilidades del cerebro izquierdo y derecho. Un nuevo documento con los resultados de aprendizaje en comportamientos específicos en términos de habilidades integrales para los niveles de primaria y superiores necesitan ser producidas e implementadas.

Los mecanismos de rendición de cuentas deben ser incorporados en los procesos administrativos. Las medidas eficaces para proporcionar una educación de calidad, especialmente en las escuelas administradas por el Estado ha de ser aplicada. No hay evidencia en la historia de ningún país que haya logrado la universalización de la educación, sino mediante la intervención del Estado. No podemos seguir abandonando a la mitad de la gente de la India y esperar que se convierta en una nación desarrollada. Tenemos que adoptar seriamente un enfoque diferente sobre la necesidad de valorar la educación y la formación del carácter. Desvinculados de la religión, necesitamos vincular a una espiritualidad de vida y acción. Actualmente el alma de la India está puesta en venta en el mercado urbano, donde el dinero y el beneficio personal por sí solo, ganan el primer y único lugar como la moneda casi exclusiva para todo tipo de transacciones. De ahí radica la necesidad urgente para la clarificación de valores para los jóvenes. Hoy en día, la educación sobre los derechos y valores humanos se ha convertido en imprescindible.

Hacer de la India, india de nuevo: la verdadera india, muy moderna y profundamente humana.

 

Sobre el autor: Esta es una versión corta editada de una reflexión por el reconocido pedagogo jesuita, P. Thomas Kunnunkal de la Provincia Jesuita de Delhi, en el contexto del presente régimen político indio con el objetivo de defender una Política de Educación Nacional para la India. El Gobierno de la India reconoció su calibre educativo cuando fue designado como Presidente de la Junta Central de Educación Secundaria para toda la India.

Educación de Calidad en Fe y Justicia

Educación de Calidad en Fe y Justicia

  • Posted: jun 02, 2016 -
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Por Luis Ugalde SJ, Director del Centro de Reflexión y Planificación Educativa (CERPE) de Venezuela, América Latina.

También en la Compañía de Jesús es nueva la idea del ”derecho de todos a educación de calidad”. La SJ nació cuando no existía ese derecho y la gran mayoría era analfabeta como condición y horizonte. Se desarrolló como orden religiosa educadora en un mundo donde pocos iban la escuela. Hoy el derecho universal a la educación escolar prolongada y de calidad genera deberes en familias, sociedades y estados. Aunque  hoy la educación jesuita en números representa menos del 1% del total, sigue siendo una prioridad estratégica en nuestro apostolado. ¿Por qué?

Un cuarto de siglo después de la fundación y con numerosos colegios consolidados cuando los jesuitas discutían sobre la conveniencia o no de dedicarse a la educación escolar,  el famoso P. Ledesma presentó (1565) 4 argumentos a favor; de ellos uno es “porque contribuyen al correcto gobierno de asuntos públicos y a la apropiada formulación de leyes”.

A pesar de los cambios y de la actual masificación educativa en el mundo, la educación ignaciana llega a unos tres millones y está relacionada con unos cinco millones más de egresados, padres y madres.  Más allá de lo que a ellos  reciban de esta educación, hay que preguntarse cómo contribuyen ellos con una fe e inspiración cristiana a crear un mundo más humano y justo.

Para el cristiano no hay amor a Dios sin amor al hombre. En 1973 el P. Arrupe retó a los antiguos alumnos  invitándolos a vivir “un amor eficaz que tiene como  primer postulado la justicia, que es la única garantía de que nuestro amor a Dios no es una farsa e incluso un ropaje farisaico que oculta nuestro egoísmo” (Discurso al 60º Congreso Europeo de Antiguos Alumnos  Valencia 1973 ).

En la Iglesia del postconcilio hervía la pregunta sobre la inseparabilidad de la fe y de la justicia, que marcó los sínodos de los obispos de 1971 y 74, que ayudaron al famoso y debatido Decreto 4º de la Congregación General 32 (1974-75) sobre “Nuestra Misión hoy”. El decreto empieza afirmando que “la misión de la Compañía de Jesús hoy es el servicio de la fe, del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta” (n.2) Este principio exige una “mirada nueva” (n. 2) para responder a “nuevos desafíos” (n.3) e invita a discernir, “revisar solidaridades”, reevaluar métodos, actitudes e instituciones” (n. 9). ¿Cuál es hoy la proyección de la fe-justicia de alumnos, familias, egresados en la promoción de la justicia y exigencia de políticas públicas para que la educación de calidad sea una realidad para todos?

En los 40 años transcurridos desde entonces la educación se ha generalizado en el mundo y abierto a los ayer excluidos. Pero sigue siendo un hecho que si la educación a la que acceden  las mayorías pobres es de baja calidad, servirá para perpetuar su pobreza y exclusión. El derecho a educación de calidad para todos y todas, abre la puerta (o la cierra si es violado) a los demás derechos humanos. Es trascendental que hoy la voz nacional e internacional de la educación ignaciana sea en esto cada vez más unida y clara.

Estamos llamados los educadores ignacianos a ser “testigos del Evangelio, que liga indisolublemente amor a Dios y servicio del hombre” (n.31). Por ello mismo valoramos una mirada más atenta al modo como nuestra educación y la conciencia que forma incluye el derecho de todos a educación de calidad.

Promover el derecho a la educación

Promover el derecho a la educación

  • Posted: may 10, 2016 -
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Por Patxi Álvarez de los Mozos SJ es el Secretario de Ecología y Justicia Social de la Compañía de Jesús en España.

Hace poco más de 3 años una intensa campaña de la sociedad civil en favor de una educación de calidad en República Dominicana, lograba que una ley del Estado doblara el presupuesto asignado a educación. El Gobierno se comprometió a destinar a educación el 4% del PIB. Desde entonces, el panorama educativo del país está transformándose de modo notable: incremento del número de escuelas, más medios académicos, profesores mejor pagados y la convicción extendida de que la educación es un bien común que merece una atención pública primaria.

Alguna obras de la Compañía jugaron un papel clave en aquella movilización social. Un jesuita me decía recientemente: “aunque la Compañía se hubiera empeñado en mejorar la oferta educativa con todas nuestras energías, nunca habríamos alcanzado un impacto tan grande. El Estado puede hacer lo que nosotros nunca podremos”.

La Compañía se dedica a proveer educación en muchos países, algo que venimos haciendo desde tiempos de S. Ignacio. Trabajamos por nuestros alumnos y alumnas, aquellos que asisten a nuestras aulas, pero en realidad, lo que de verdad deseamos es que la educación de calidad sea accesible a todas las personas, sin discriminación alguna. S. Ignacio decía que el bien era mayor cuanto más universal. Movilizarse por el derecho a la educación –y no solo por la provisión– significa comprometerse por un bien mayor. De ahí que podamos decir que toda nuestra tradición ignaciana nos invita a promover el derecho de todos a una educación de calidad.

La infancia y la juventud de hoy necesitan esta educación, sin olvidar a las personas adultas. La educación ayuda a vivir, genera dignidad, favorece el crecimiento humano y proporciona herramientas para el desempeño profesional. Si queremos luchar por que todos dispongamos de igualdad de oportunidades, necesitamos educación. Si deseamos prevenir la violencia en nuestras sociedades, la educación debe alcanzar a todos los jóvenes y acompañarles durante la difícil adolescencia. La transformación de las percepciones y actitudes sociales precisa la cocción lenta y dedicada de la educación. Aspirar a un desarrollo sostenible, es decir, un mundo inclusivo y respetuoso con el medioambiente, también requerirá de pacientes procesos formativos. En un mundo tan especializado y complejo como el nuestro, en el que aún hay millones de niños y niñas que no van a la escuela, y muchos más que reciben una pobre formación, la educación es más necesaria que nunca.

La Compañía sabe de educación. Nuestra dedicación a esta tarea es ya muy larga, por lo que acumulamos mucha experiencia. Estamos presentes en muchos países, con comunidades de extracción social y étnica muy variada, lo cual nos proporciona una gran diversidad de perspectivas. Asimismo, la espiritualidad ignaciana viene en nuestra ayuda en esta labor educativa, pues reúne numerosos recursos para ayudar a las personas a crecer en dignidad, en trascendencia, en sensibilidad social y en generosidad. Por todo ello, podemos decir con humildad que estamos especialmente preparados para seguir ofreciendo educación a muchos alumnos y alumnas, una actividad que deberemos cuidar con esmero. Si esto es así, nuestra responsabilidad también es mayor.

Es cierto que no podemos llegar a todos los alumnos privados aún de educación, por mucho que nos esforcemos: hablamos de una muchedumbre de menores sin escuela y de personas adultas analfabetas. Proveer educación de calidad para todos será tarea del Estado. No podemos remplazarlo. Lo que está en nuestras manos es entrar en diálogo con los Estados para reclamar que extiendan la educación y lo hagan con estándares de calidad. Tenemos credibilidad para hacerlo así, dado el trabajo que desarrollamos. Tenemos la obligación de hacerlo, si de verdad aspiramos a una necesaria educación universal, como nos demanda nuestra vocación por la justicia.

De ahí que podamos afirmar que promover hoy el derecho a una educación de calidad para todas las personas y a lo largo de toda la vida es un campo necesario en el que expresar nuestro compromiso educativo. Como decía S. Ignacio, el amor, cuanto más universal, más divino.

La educación: el más vital de los recursos

La educación: el más vital de los recursos

  • Posted: abr 27, 2016 -
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Por Mª Teresa de Febrer, Departamento de sensibilización de la ONG PROSALUS cuya misión es el respeto, protección y garantía del derecho humano a la alimentación, a la salud y al agua y saneamiento.

Tengo en mis manos una joya literaria que se titula “Lo pequeño es hermoso” cuyo autor no necesita presentación: Ernst Friedrich Schumacher (1911-1977). Conociendo su trayectoria, estaba segura de que en el libro citado encontraría páginas dedicadas a la educación. No en vano, “Lo pequeño es hermoso” está entre los 100 libros más influyentes publicados desde la Segunda Guerra Mundial.

De Schumacher he copiado el título de este post. En efecto, el economista e intelectual dedica uno de los capítulos a la educación y lo titula: “El mayor recurso: la educación”. De este capítulo trascribo las siguientes frases:“La educación es, o debiera ser, la llave de todas las cosas”. “Si la era nuclear acarrea nuevos peligros, si el avance de la ingeniería genética abre las puertas a nuevos abusos, si el consumismo trae consigo nuevas tentaciones, la respuesta debe ser más y mejor educación”.

“La primera tarea de la educación, antes que nada, es la transmisión de criterios de valor, de qué hacer con nuestras vidas”. “El deseo por la educación es por algo que nos conduzca fuera de este bosque oscuro de nuestra ignorancia hacia la luz de la comprensión”.“Los problemas de la educación son meros reflejos de los problemas más profundos de nuestra época”.

E.F. Schumacher publicó “Lo pequeño es hermoso” en 1973. Han pasado más de 40 años y nos encontramos inmersos en el siglo XXI; sin embargo, no resulta exagerado afirmar que podemos trasladar a nuestros días las ideas del economista alemán y completarlas con el enfoque de la educación como derecho humano, reconocido por las Naciones Unidas y explicitado en muchos tratados internacionales de derechos humanos, cuya formulación más extensa la encontramos en artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en el que los Estados afirman que la educación debe orientarse hacia el desarrollo pleno de la persona humana y el reconocimiento pleno de su dignidad, fortaleciendo el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Hoy muchos autores ponen el acento en el poder transformador de la educación, en la necesidad de educar para el desarrollo integral de las personas, en fomentar el respeto, la colaboración, el espíritu crítico acompañado de propuestas alternativas basadas en la justicia y la solidaridad. Una educación transformadora que lleve al compromiso personal y social frente a la indiferencia que borra cualquier atisbo de responsabilidad frente a las demás personas.

Hoy el más vital de los recursos necesita el poder transformador para que, en palabras del maestro y educador Daniel Jover Torregrosa, “emerja una nueva ética cívica basada en los derechos humanos y que invirtamos la hegemonía de lo cuantitativo en provecho de lo cualitativo”. Ardua tarea, sin duda.

 

Asegurar la calidad de la educación

Asegurar la calidad de la educación

  • Posted: abr 08, 2016 -
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Por Guillaume Ndayishimiye Bonja, sj, Director del Lycée du Saint Esprit, en Bujumbura, Burundi.

“La educación de buena calidad, impartida por docentes competentes y bien respaldados, es un derecho de todos los niños, jóvenes y adultos, y no el privilegio de unos pocos”.
Foro Mundial de Educación Incheon – 2015

Dicen acertadamente que el presente determina el futuro. Construir el futuro sobre el presente es verdaderamente lo que hace falta en la educación. Y muchos padres y madres lo han entendido.
Pero ¿cómo asegurar una educación de calidad? ¿Qué mecanismos se deben poner en marcha para conseguirla? ¿Qué parámetros hay que tener en cuenta para asentarla? Si cogemos el caso de Burundi (África Oriental) donde los valores educativos se marchitan y los niveles de formación bajan notable y ostentosamente, resulta necesario poner de manifiesto los elementos necesarios para asegurar la calidad de la educación.
Desde el Liceo Saint Espirit, una escuela de secundaria jesuita en Bujumbura, Burundi, hacen la siguiente reflexión para precisar algunos de estos elementos:

  • La calidad de la semilla: un alumnado bien formado en su lengua materna al acceder a los primeros conocimientos, y en francés e inglés de cara al aprendizaje de nociones científicas, sociológicas, ecológicas; y en matemáticas (abstracción, razonamiento). Correctamente motivados para estudiar, activos en su educación, en buenas condiciones, ¡ellos llevan consigo el fruto de esa semilla!
  • Los entornos de aprendizaje: la buena semilla, para que de un buen fruto, debe crecer en condiciones adecuadas, especialmente, brotar en una tierra sana y en un buen ambiente: clases aireadas, bien iluminadas, abiertas, con buena acústica y visibilidad. Asientos cómodos para las largas horas de trabajo y materiales didácticos suficientes (manuales individuales, material de laboratorio, monitor de ordenador para cada dos alumnos, objetos de ilustración, cuadernos de notas, etc.) Otros parámetros importantes a tener en cuenta: atmósfera de trabajo adecuada, respeto a los horarios, buen equipo de infraestructuras, evaluaciones personales…
    Además, para garantizar la calidad, resulta necesario asegurar una formación integral que también haga florecer los talentos: danzas, lenguas, artes, etc.

Como el producto también depende del celo que ponga en cuidarlo su productor, la calidad educativa también depende del educador. Nuestros educadores cualificados, competentes, conscientes y motivados enriquecen su labor con una formación continua. Deben ser bien tratados, bien remunerados. La falta de esto en muchos países africanos trata de ser corregida con primas más o menos sustanciales. Las condiciones de los educadores afectan en gran medida al rendimiento escolar de sus alumnos: la cura es curar la educación, y por tanto cuidar su calidad.
Los responsables de los colegios contratan a educadores formados y los tratan correctamente (remuneración, primas salariales, resolución de problemas de salud y de familia, provisión de herramientas de trabajo, alivio de trabajo en términos de ratio de estudiantes por profesor…). Para acompañar a los niños, los profesores colaboran estrechamente con los padres y madres (moral, excelencia humana, supervisión del estudio) ya que con la modificación de las estructuras tradicionales socio-familiares de referencia, el estudiante pierde sus referencias.
El Estado y la administración escolar son otras instancias de control de la calidad: políticas educativas, programas, evaluación de curriculum, certificación de niveles. Desafortunadamente hoy los niveles han bajado: los profesores universitarios como empleados se quejan frecuentemente.

El error se encuentra en el entorno mundial y sus condiciones de aprendizaje. Las nuevas tecnologías toman prestados atajos: la calculadora destrona el cálculo, la salvaguarda electrónica mata la memoria, lo audiovisual amenaza la lectura y la escritura. En nuestro país, la depreciación de la educación se debe especialmente a la depreciación de los pedagogos. El educador escolar, anteriormente en la cumbre del saber y la educación, se encuentra ahora en la base de la escala social y ya no es considerado el mejor. Los educadores, los docentes, ¡ni los mejor educados ni los que más saben!
Al contrario: ¡los menos formados, los menos considerados, los peor pagados! Una cultura de la mediocridad produce mediocridad. ¡Matar la educación y perecer!

Esto es lo que escribió el historiador Ki-Zerbo “Educar o perecer”: ¡una alternativa! Destruyendo vapores, ponemos precio a la educación. ¡Que el que mejor enseñe, eduque y gane bien! Valoremos el trabajo del docente, se convertirá en más atractivo y los mejores lucharan por dar lo mejor de ellos mismos y revitalizaremos así los niveles de calidad.

El derecho a la educación de calidad en la India y la contribución Jesuita

El derecho a la educación de calidad en la India y la contribución Jesuita

  • Posted: feb 18, 2016 -
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Por John Chathanatt, SJ miembro del grupo motor de la Red GIAN por el Derecho a la Educación de Calidad.

Aunque debería hablar sobre el contexto del sur de Asia de los Jesuitas (el 26.3% son Jesuitas) para el GIAN, me voy a centrar específicamente en el contexto de la India. Destacaría el primer intento de legalizar la educación en la Constitución india de 1949, especialmente para los niños, y el esfuerzo educativo que realizan  4.004 Jesuitas en el subcontinente indio que representa al 23% de los jesuitas del mundo.

Actualmente, la educación como derecho humano es tanto un deber moral como un derecho legal en la India. Denominar a un deber como “moral” significa afirmar que está basado en un principio moral válido y que tiene ciertos requisitos de acción obligatorios. Por tanto, los derechos humanos son derechos que implican requisitos obligatorios de acción. A parte de ser morales, de acuerdo con un mayor grado de conciencia de un país, algunos de ellos se convierten en derechos legales. La educación, especialmente para los niños, es un derecho legal en la India actualmente.

El Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, de la cual la India es un país firmante, dice que todo el mundo tiene derecho a la educación y, por lo menos en el caso de la enseñanza básica, debe ser gratis y obligatoria. Esto se aprobó el 10 de Diciembre de 1948. El Artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales también reitera que el derecho a la educación es un derecho fundamental y desarrolla en el Artículo 13.2 A que la enseñanza primaria debe ser obligatoria y de libre acceso para todos. La UNESCO ha adoptado una serie de documentos normativos, convenciones y recomendaciones para asegurar el disfrute del derecho a la educación de todos.

En el contexto indio se entiende que el derecho a la educación es parte del derecho a la vida como dice el Artículo 21 parte II de la Constitución India, una de las mejores del mundo. El derecho a la educación emana del propio derecho a la vida. El derecho a la vida en el Artículo 21 y la dignidad del individuo, no puede ser apreciado en su totalidad sin la realización del derecho a la educación. Por ello, reconociendo la importancia y la transcendencia del derecho a la educación, los Padres (Madres) Fundadores de la nación lo convirtieron en un objetivo constitucional tal y como se refleja en el capítulo IV de la Constitución de la India titulado Principios Rectores de la Política Estatal.

Se requería que el Estado incluyera disposiciones en 10 años para garantizar una educación gratis y obligatoria para todos los niños hasta que llegaran a las 14 años de edad según la constitución de la India. La Constitución fue aprobada como ley por la Asamblea Constituyente el 26 de Noviembre de 1949. El gobierno de la India añadió el artículo 21A mediante la Ley Constitucional de 2002 (86ª enmienda). Dicho artículo establece que el Estado debe proporcionar una educación gratis y obligatoria para todos los niños de entre 6 y 14 años de edad como el Estado determina por ley.

La ley sobre los Derechos de los Niños a la Educación Gratuita y Obligatoria de 2009, representa la consiguiente legislación contemplada en el Artículo 21 A. Esto significa que cada niño y niña tiene derecho a una enseñanza básica a tiempo completo equitativa y de calidad en una escuela formal que satisfaga ciertas normas y estándares. La ley fue aprobada por el gabinete el 2 de Julio de 2009. Rajya Sabha aprobó la ley el 20 de Julio de 2009 y el Lok Sabha el 4 de Agosto de 2009. Recibió la aprobación presidencial y se notificó como ley el 3 de Septiembre de 2009 con el nombre de La Ley por el Derecho de los Niños a una Educación Gratuita y Obligatoria de 2009.

Se le ha encomendado a la Comisión Nacional para la Protección de los Derechos de la Infancia (CNPDI) que haga un seguimiento de la implementación de este derecho histórico. Esto nos ha demostrado que se ha necesitado mucho tiempo para establecer el deber moral de los niños y las niñas a la educación como ley.

El Artículo 21 A y la ley sobre los Derechos de los Niños a una Educación Gratuita y Obligatoria entraron en vigor el 1 de Abril de 2010. De este modo, India se ha convertido en uno de los 135 países que han hecho que la educación sea un derecho fundamental para todos los niños y  ha avanzado hacia un marco basado en los derechos que obliga legalmente a los gobiernos estatales y centrales a implantar este derecho fundamental para los niños según se consagra en la Constitución. Se trata de una ley histórica por el hecho de que el derecho a la educación tendrá el mismo estatus legal que el derecho a la vida como se dispone en el artículo 21 a de la Constitución de la India. Por ello, se convertirá en un derecho de primera categoría lo cual es algo encomiable.

Aunque el escurridizo objetivo de proveer una educación gratuita y obligatoria para todos hasta los 14 años de edad ha sido reiterado en los últimos años, no se han tomado medidas efectivas para conseguirlo en un marco temporal determinado. Mucho antes de que comenzara esta aventura legal por el reconocimiento de la obligación moral a la educación de los niños y las niñas, la Compañía de Jesús ya había entrado en el campo de la educación en la India. Actualmente en el país, la Compañía de Jesús gestionan 386 colegios, 30 centros técnicos superiores, 35 colegios universitarios y 1 universidad con 14.000 profesores que enseñan a más de 400.000 alumnos y alumnas pertenecientes a todas las clases sociales, comunidades y grupos lingüísticos.

Ahora la Compañía también está siendo pionera en educación no formal y en la enseñanza compensatoria para estudiantes menos aventajados. Todo ello con la convicción de que todos los niños y niñas tienen derecho a una educación de calidad. Con la enseñanza compensatoria y las clases especiales para los menores que vienen de los sectores más pobres de la sociedad, la Compañía trabaja por hacer realidad el Magis ignaciano entre las personas que viven en los márgenes.

Reparar el ciclo: oportunidades educativas para personas en prisión

Reparar el ciclo: oportunidades educativas para personas en prisión

  • Posted: ene 26, 2016 -
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Por Julie Edwars, Responsable de los Servicios Sociales Jesuitas en Australia desde 2001 con más de 35 años de experiencia involucrándose con marginados y con familias que están experimentando rupturas y traumas.

Para la mayor parte de nosotros, la educación es el pilar fundamental de la vida. Nos enseña, nos sustenta y nos inspira. La educación nos indica el camino a seguir en nuestra vida adulta y en nuestra carrera. Pero no todo el mundo tiene la suerte de recibir el tipo de educación que la mayoría de nosotros damos por sentada. Jesuit social Services trabaja con una gran cantidad de miembros marginados de nuestra sociedad, incluyendo a personas que están en prisión o que salen de prisión.

Los vínculos entre la educación y las situaciones desfavorables, no solo la prisión, están claros. En todos nuestros programas (en áreas como la justicia, el empleo y la formación y la salud mental), solo el 13% de los participantes han completado la escuela secundaria y muchos de ellos están expuestos a problemas como el abuso de sustancias y la violencia familiar.

La situación es similar en el sistema penitenciario en Victoria, Australia, donde se encuentra la sede central del Jesuit Social Services y donde solo el 6% de los presos y el 14% de las presas han acabado su educación secundaria o la enseñanza superior.  Sabemos que sin la base de la educación muchas personas vulnerables tendrán que enfrentarse a una estructura de desventajas que están interconectadas. Por ejemplo, la falta de educación hace que encontrar trabajo sea más difícil lo que puede llevar a la precariedad de la vivienda o al sin-techismo, problemas mentales o actividades delictivas.

La tasa de reincidencia en Victoria es del 40 por ciento, el nivel más elevado en los últimos 10 años. Esto quiere decir que casi la mitad de las personas que salen de prisión vuelven a ella, lo que supone un coste muy elevado para el presupuesto del Estado que dejará de invertir en servicios comunitarios que son vitales como la educación, la vivienda y la salud mental, los cuales ayudan a prevenir el crimen antes de que ocurra. Con el fin de acabar con este círculo vicioso de situaciones de desventaja, pobreza y falta de oportunidades, nos hemos asociado con el sistema penitenciario de Victoria y otras organizaciones de servicios comunitarios para crear trayectorias de apoyo hacia la educación, la comunidad y el empleo para las personas que se han enfrentado con el sistema judicial.

Trabajamos con hombres y mujeres que salen de prisión para apoyarles en su búsqueda de oportunidades de trabajo y con lo que necesitan para conseguir un nuevo puesto de trabajo y mantener el suyo. Con el apoyo financiero de las Hermanas de la Caridad en Australia, también proporcionamos tutorías individuales para las mujeres que salen de prisión con el fin de que se reintegren en su familia y la vida comunitaria.

Además, hemos ayudado a más de 400 personas que han recibido trabajos comunitarios en lugar de una condena a prisión a contribuir de manera positiva a la comunidad y a mejorar sus aptitudes para que tengan una mejor oportunidad para seguir formándose o trabajando.

Tenemos un enfoque práctico hacia el trabajo sobre el terreno con estrategias de evaluación flexible para adaptarse a los estilos de aprendizaje y las necesidades de los participantes. También contratamos instructores y voluntarios cualificados que son asignados cuidadosamente a cada programa. Estos programas ayudan a los participantes a obtener destrezas para el mundo real y títulos que les ayudarán a encontrar trabajo al igual que la valiosa experiencia de trabajar en grupo colaborando con otras personas y desarrollando una rutina sana.

Dos ejemplos de estos programas son:

“Corregir el Ciclo” es un programa para jóvenes de entre 18 y 25 años que han estado en contacto con el sistema judicial penal. Los participantes ayudan a arreglar y montar bicicletas que después serán donadas a miembros de la comunidad que tienen necesidad. Así mismo, desarrollan habilidades mecánicas, de solución de problemas, de planificación, de lectura y de cálculo. Otras unidades de competencia también son integradas en el programa para formalizar las aptitudes y el aprendizaje y crear vías para el empleo. El Proyecto del Tribunal de Drogas de Dandenong es un programa de trabajo comunitario para hombres adultos que tengan una orden de servicio a la comunidad. Los participantes trabajan en grupos para diseñar el jardín del Tribunal de Drogas y los alrededores y, como en Arregla el Ciclo, otras unidades de competencia son integradas en el programa. Al igual que la formación en jardinería y horticultura, los participantes desarrollan habilidades como el trabajo en equipo y la gestión de proyectos.

Para entender cómo estos programas cambian vidas literalmente, solo tenemos que fijarnos en el ejemplo de un joven que participó en Corregir el Ciclo que consiguió un empleo como mecánico en un gran concesionario y que completó su aprendizaje.  Él dijo “mi participación en el programa me dio disciplina, me enseñó mecánica y a arreglar cosas y la importancia de ser puntual.”

Estos son tan solo 2 ejemplos de los programas innovadores en los que trabajamos con los miembros más vulnerables de la comunidad, asegurándonos de que su camino al salir de prisión para reintegrarse en la comunidad es positivo.

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